En una sociedad que valora la apariencia física, hay que tener presentes en cada
momento la existencia de los TCA, es decir los trastornos de la conducta
alimentaria, lo que quiere decir, comer en exceso o la falta extrema de alimento a
la que están sujetos nuestros hijos en la vida diaria; en casa, en la escuela y con
cada persona que los rodean.

Los padres creen que sus hijos no son vulnerables a los mensajes sociales y
deben conocer que existen diversos factores psicológicos ligados al riesgo de
padecer un TCA son: la insatisfacción con la imagen corporal, el
perfeccionismo, baja autoestima y la necesidad de aprobación. Desarrollando
hábitos alimenticios anormales que ponen en riesgo su bienestar físico y
emocional.

Pero… ¿Cuáles son los TCA más comunes en nuestra sociedad? Bien, existen
diversos trastornos, sin embargo, los principales son: obesidad, bulimia nerviosa y
anorexia nerviosa.

  •  LA OBESIDAD, es el trastorno en el cual se consumen más calorías de las
    que se gastan y por ende acumulan un exceso de grasa corporal. Algunas
    causas de la obesidad son la escasa actividad física, malos hábitos
    alimenticios, una mala regulación del metabolismo, incapacidad para
    reconocer señales corporales del hambre y saciedad.

 

  • LA BULIMIA NERVIOSA, ser presenta cuando la persona consume
    grandes cantidades de comida en poco tiempo (un máximo de dos horas)
    y posteriormente trata de deshacerse de las calorías adquiridas, a través
    del vomito. Esto ocurre con una frecuencia de dos veces por semana. Son
    personas obsesionadas con su peso y su forma, tienen baja autoestima y
    realizan dietas y ejercicios frecuentes. A menudo actúan en secreto.

 

  • LA ANOREXIA NERVIOSA, se caracteriza por la pérdida significativa de
    peso corporal, fruto de la decisión voluntaria de adelgazar. Las personas
    con este trastorno están obsesionadas con ideas relacionadas con la comida y la imagen inalcanzable de delgadez “perfecta”, se niegan acomer, piensan que son más atractivas cada día. La presión del entorno para permanecer esbeltas o mantengan su atractivo físico puede propiciar el desarrollo del trastorno llevando a cabo dietas y ayunos. Los niños en edad escolar necesitan un promedio de 2400 calorías diarias.

Las dietas deben incluir granos, frutas, vegetales, pasta, papa, pan, cereales, carne
magra y lácteos; la ingesta de alimentos debe ser aproximadamente de 30% del
total de las calorías de la grasa y menos del 10% de grasas saturadas.
Recordemos que el exceso de peso y la falta de peso puede llevar de la misma
manera a enfermedades crónicas y hasta la muerte.

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